lunes, 10 de febrero de 2014

Capítulo 2




Después de casi 3 años…

-¡Catherin tía que llegamos tarde a la uni!-Gritó como de costumbre Leo. Lo más vergonzoso es que muchos de mis vecinos se asomaban a sus ventanas a ver qué es lo que ocurría, pero lo dejaron de hacer a los pocos meses de empezar la universidad ya era costumbre, incluso cuando Leo no gritaba mi nombre muchos de ellos se extrañaban.
-¡Ya voy!- le contesté.
Empezamos a la universidad hace un año y me planteé estudiar administración de empresas, algo que me llamaba la atención y era relativamente interesante, me sentía muy cómoda estudiando esa carrera. Leo en cambio, estudia criminalística, siempre le han llamado la atención esas historias nose el por qué y tampoco se lo había preguntado.
- Mañana empezamos los exámenes de las narices, que harta que me tienen, la semana pasada tuve cuatro y esta no quiero imaginarme– se quejo Leo.
-Si mejor no imaginar jajaja -Reí.
Al llegar a la universidad me dirigía hacia mi taquilla para soltar mi cartera y coger los libros que necesitaba para la clase de estadística, de repente resbalé con no sé el que, reconozco que soy muy torpe y cualquier cosa es capaz de hacerme caer al suelo. Mientras me miraba las rodillas por si había algún rasguño,  aún sentada en el suelo, una voz desconocida para mí, aguda y a la vez dulce, me preguntó.
-¿Estás bien?-Mire hacia arriba, era un chico que me resultaba bastante familiar .Pelo negro corto y desordenado, cuerpo atlético ojos verdosos y una sonrisa preciosa pintada en su rostro perfecto.
-¿Yo?...perfectamente- dije con un ligero tartamudeo.
-Tu carpeta salió disparada, te ví en el suelo y dí con la dueña -dijo entre risas.
-Muy agudo – le contesté.
-Me llamo Austin -me agarró la mano y me levanto del suelo.
-Catherin.- Le contesté sin más.
-¿Te apetecería que nos viésemos esta tarde después de mi  entrenamiento de fútbol? A eso de las 6:15 p.m.-Me entregó la carpeta -Solo si quieres claro.
-No sé si eso va… a ser posible-tartamudee.
-Nos vemos en la plaza de la estatua a esa hora ¿de acuerdo?
-Pero...-Dije. Él sonrió  y se fue alejando a la que me dijo en un grito alzando la mano.
-¡Hasta luego!
Cuando deje la cartera en mi taquilla vi la foto de Oliver pegada en la puerta y era exactamente igual que Austin no lo podía creer. Tocó el timbre cerré la puerta de la taquilla y salí disparada a clase. Mientras caminaba por el pasillo para dirigirme hacia el aula, empecé ha pensar  lo rápido que nos habíamos organizado y lo pronto que iba ha conseguir una cita con un chico extremadamente irresistible.

Día intenso deberes y deberes me abrumaban y eran las cuatro de la tarde y todavía me faltaban dos trabajos de aplicación de cuentas a la empresa, y no sé cuánto me podría llevar.
Tenía un fin de semana estupendo pero le quería aprovechar para estudiar ya que tenía un porrón de exámenes  en la próxima y dura semana que me esperaba.

Llegaron las seis de la tarde y estaba sin arreglar, me cronometré y lo hice todo rapidísimo, me puse lo que primero pille mis vaqueros y una camiseta algo informal, unas converse rojas con colores blanquecinos y lista.
Cuando llegué al lugar de encuentro allí estaba él apoyado en el muro de la estatua, guapísimo con una camiseta de color morada y tonos negros,  pantalones vaqueros anchos  y unas deportivas Nike y su pelo negro desordenado como llevaba por la mañana en la universidad.
Cuando me vio me levanto la mano y sonrió. 
-Vaya, la chica de agenda ocupada se decidió  a venir…-dijo con un tono de  voz un tanto burlesco.
Me aproximé a él sonriendo por lo dicho, puso su mano derecha en mi cintura  y me dio dos besos. Me piropeo  sutilmente y avanzamos a través de la plaza.
 Nos acercamos a un bar mientras nos quejábamos de la cantidad de exámenes que teníamos.

Cuando nos adentramos al interior del establecimiento nos sentamos en una mesa la cual pegaba a una fuentecita que daba un ambiente muy exótico con sus correspondientes plantas y demás adornos. El camarero se acerco y sacó su libreta para apuntar.
-Díganme lo que desean.
-Pues...coco helado-Dije a la vez que examinaba  la carta.
-Yo otro por favor -dijo Austin.
-De acuerdo.-Apunto el camarero.

-¡Adoro el coco es mi fruta favorita!-Exclamé.
 -No me fastidies... la mía también.-Dijo Austin con cara de sorpresa.
-¿Enserio?-Sonreí.
Él asintió y sonrío a la misma vez que yo.
- Cambiando de tema-Propuso Austin.

-Te había visto un par de veces por la universidad pero no me he atrevido nunca a decirte nada; ha sido una suerte que pasase lo de esta mañana la verdad.
-¿Ah... si...?-Le mire con cara desafío y una sonrisa.
-Bueno que te cayeses no...Si no encontrarnos –Sonrió avergonzado por lo que había dicho.
-Supongo...jajaja.
-Si verdad...jajaja. Bueno hablame más de ti.- me dijo mientras el camarero nos servía el coco helado.
-Pues que quieres que te cuente, mi vida que se diga no es muy interesante.
-Pues háblame de ti como te consideras, cuáles son tus gustos...-Me dijo con cierto interés.


Después de largas horas hablando y unas cuantas coincidencias sobre nuestros gustos, tuve que despedirme, ya que era tarde y mis padres me esperaban para cenar.
-Bueno… ya va siendo hora de que me vaya llendo.-Suspiré
-        Deja que te acompañe a casa.- Dijo Austin  muy entusiasmado.




Mientras íbamos charlando sobre las cosas más patéticas que nos habían ocurrido, de camino a casa nos encontramos con Leo y Agatha Harrys. Llevaban unas pintas horribles la ropa sucia y la cara manchada. Pasaron de largo como si no nos conociésemos y juraría que nos habían visto tanto a mí como a Austin. Me dije que en cuanto llegase a casa hablaría con Leo por el teléfono ya que por el chat últimamente no se conectaba demasiado. Además me extraño que Leo últimamente tomase tanta confianza con Agatha, pero no le tome la mayor importancia a ello.

En cuanto llegamos a mi casa Austin me preguntó:
-¿Mañana te gustaría que nos volviésemos a ver?
-Me encantaría...-le respondí.-Pero me temo que va a ser imposible ya que tengo que preparar los exámenes de la semana que viene.-le respondí con un tono de voz reconciliador.
-¡Oh! No te preocupes...Prepáratelos y enseguida que termine la semana nos dedicamos tiempo ¿te parece?-Dijo con cierta seguridad en sus palabras.
Asentí con una sonrisa.
-Me lo he pasado muy bien contigo Catherine.-Sonrió
-Yo también contigo.-Sonreí.
 Me dio un beso en la mejilla y se fue.

Al entrar en casa, Jaime estaba solo viendo la televisión en el salón, mi madre en la cocina preparando la cena y mi padre viendo las noticias en la cocina mientras hacía compañía a mi  madre.
     Cuando me acerque a la cocina le dí un beso a mi madre en la mejilla mientras partía las verduras y le pregunte que íbamos ha cenar.
-¡Sopa de verduras! ¡Rico, rico!-Exclamó con dulzura.
-¡Puaj!... ¡Qué horror! Jajaja -puse cara de asco, ya que eso era lo que menos me gustaba de todo lo que cocinaba mi madre.

  Mi padre muy sorprendido dio voz al televisor, el noticiario local decía. '' INCENDIO A DOS MANZANAS DEL PARQUE ESTE ''

Escuchamos con atención lo que decía la televisión:
-''El incendio ha dejado hecha cenizas la fachada del edificio que se encontraba en la calle del Este; se ha producido hace pocas horas, han habido 9 heridos y 6 muertos. Por fortuna los demás propietarios de dicho edificio han salido ilesos del accidente; una propietaria declara que, al llegar al edificio vio a dos personas salir corriendo deshaciéndose de las pruebas las cuales arrojaron a las llamas sin dejar rastros ni pruebas. La individua no puedo dar más detalles  de X personas.

Mi padre bajo de nuevo el volumen.

 -¡Qué fuerte!- Me sorprendí.
-Lo mismo que paso hace tres años-Dijo mi madre sorprendida por aquel terrible suceso.

Me dirigí hacia mi habitación. Subiendo las escaleras empecé a pensar lo ocurrido con aquel incendio en el que perdió la vida unos de mis mejores amigos y por el que empecé a sentir tantas cosas. Y no me podía creer lo que otra vez volviese a ocurrir la misma historia.
 Me acorde de que debía llamar a Leo para saber el por que de aquella reacción tan fría aquella tarde-noche hacia mí.
El teléfono daba la llamada...

Al tercer tono, oigo una voz dulce, pero a la vez llena de pasotismo, era la voz de su hermana Greta. Pregunté por Leo y ella me contestó que, Leo aún no había llegado a casa, ya que se había ido a casa de su abuela a pasar la tarde. Le pedí que en cuanto regresase tratara de contactar conmigo. Ella prometió que así lo haría. Todo era tan extraño, ¿por qué iba a mentir Leo?

En cuanto cené  subí a mi cuarto y encendí el ordenador, mientras terminaba el trabajo, apareció un mensaje en el rincón de mi pantalla del chat, era Austin.

  Estuvimos hablando un buen rato sobre lo bien que nos lo habíamos pasado aquella tarde y dio por sentado que era nuestra primera cita. Sonreí y suspiré con la esperanza que quizá la amargura se acabaría por fin, me despedí de él y me contestó con un hasta mañana princesa.

Me sentía tan bien, empezaba a sentir cierto cariño hacia él - algo extremadamente pronto- pensé; pero así lo sentía.

El teléfono sonó, - ¡LO COJO YO! –Grité.

Era ella.

3 comentarios:

  1. Qué mono es Austin *.* Si no piensas en lo mucho que se parece a tu mejor amigo muerto la verdad es que es mónisisimo ^^ jajajaja No, en serio, creo que sería bueno para Catherine :)
    En cuanto a Leo... Zozpechozo zozpechozo ¬¬ ¿Por qué mentirá? Yo creo que tiene algo entre manos ;) ¿Algo sobre el incendio quizás? :S Zozpechozo, desde luego muy zozpechozo...
    La intriga es esencial ;) a ver qué nos depara esa llamada :P
    Muchos besos Ángela ^^

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  2. Jajajaja se necesita suplantar ese amor perdido, yo de hecho lo necesitaba jejeje.¿Verdad? Que raro y zozpechozo todo no se que podrá ocurrir :P . Amante empedernida de la intriga he de reconocerlo jijiji.Y dentro de poquito lo sabréis ^^)
    Muchos besos Crispi ;)

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